Hoy el Senado convirtió en ley el recorte al Régimen de Zona Fría.

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Millones de argentinos y argentinas perderán una protección que reconocía una realidad elemental: en gran parte de nuestro país, calefaccionarse durante el invierno no es un lujo, es una necesidad.

El próximo invierno muchas familias tendrán que afrontar facturas de gas mucho más caras, justamente cuando encender una estufa no es una opción. Habrá hogares que tendrán que elegir entre pagar, endeudarse o resignar otros gastos esenciales.

Pero lo ocurrido hoy es también un enorme retroceso para el federalismo argentino.

El Gobierno de Milei construyó una falsa disputa entre el Norte y el centro y sur del país. Frente al legítimo reclamo de las provincias del NOA y NEA por el enorme consumo eléctrico que generan las altas temperaturas, ofreció una respuesta para las zonas cálidas mientras buscaba los votos necesarios para recortar los beneficios de las zonas frías.

Nunca debimos elegir entre el calor del Norte y el frío del Sur.

Defendimos y seguiremos defendiendo que las familias del Norte tengan una tarifa eléctrica que contemple temperaturas superiores a los 40 grados. Pero con la misma convicción defendemos a quienes necesitan calefaccionar sus hogares durante inviernos con temperaturas bajo cero.

Eso es federalismo: reconocer las distintas realidades de nuestro territorio y generar condiciones de igualdad para todas las provincias. Una provincia no vale más que otra.

Una necesidad no invalida la otra.

Lamento profundamente que muchos hayan aceptado esta lógica y acompañado una medida que el próximo invierno tendrá consecuencias concretas en los hogares de millones de argentinos. La Argentina necesita un federalismo de concertación, no un federalismo de intercambio de votos y beneficios.